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Vía Rápida de Educación para Todos: La educación no puede esperar

Alrededor de 77 millones de niños de los países pobres aún no asisten a la escuela. Más de la mitad, 44 millones, son niñas. Si todos ellos, especialmente ellas, estuvieran escolarizados, se podría detener en gran medida el avance del sida, se generaría un mayor crecimiento económico en los países pobres y se podría romper el círculo vicioso de la pobreza, aseguró Desmond Bermingham, secretario general de la Iniciativa de Vía Rápida de Educación para todos. Este programa de la Unesco y el Banco Mundial intenta conseguir uno de los objetivos del milenio: la escolarización universal en primaria en todo el mundo en 2015. Bermingham ha participado en Madrid en un seminario organizado por la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y la Fundación Carolina.
Hace siete años, los dos organismos internacionales impulsaron la campaña Educación para Todos, que contenía los objetivos del milenio de mejorar la calidad y el acceso a la enseñanza en todo el mundo. Pero ante la lentitud de los avances, nació en 2002 esa iniciativa de la Vía Rápida para intentar conseguir al menos el objetivo más básico: la escolarización universal en primaria.
El último informe, con datos de 2004, de la plataforma de seguimiento de la campaña Educación para Todos, formada por ONG como Intermón Oxfam y sindicatos de maestros de más de 150 países suspendía a 12 de los 22 países donantes de la OCDE, es decir, que no habían puesto el dinero suficiente ni lo habían gestionado adecuadamente (preferentemente en la contratación de docentes cualificados, aulas apropiadas o libros de texto) para cumplir el compromiso. El texto dejaba a España en el puesto decimonoveno. Aunque también señalaba los avances: en 2000 los niños sin escolarizar eran 100 millones, hoy, 77.
Sobre la Vía Rápida, el informe dice que la iniciativa "sigue siendo frágil" y que "los países ricos deben apuntar más alto y trabajar conjuntamente de manera más eficaz para hacer posible el derecho a la educación". Por el momento, la Comisión Europea y 10 países (Bélgica, Canadá, España, Irlanda, Italia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido, Rusia y Suecia) han entregado y comprometido entre 2003 y el año próximo cerca de 900 millones de euros, según los datos ofrecidos en Madrid por Bermingham. Con ellos se han llevado cabo programas en 28 países pobres.
La principal particularidad de esta campaña, además de intentar acelerar la recogida de recursos, es que se crea un programa concreto, adaptado a las necesidades de cada país y con compromisos recíprocos entre el país donante y el receptor. En los próximos dos años se ampliarán los programas a otros 17 Estados pobres.
España, que concentra su trabajo concreto en Honduras, Vietnam, Mozambique y Mauritania, invertirá una partida de 23 millones de euros adicionales para la Vía Rápida, que se sumarán a los 26 millones aportados ya, anunció la semana pasada la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín. "La educación aumenta las posibilidades de los ciudadanos de países en desarrollo de acceder a un empleo o aumentar la productividad, por lo que supone la mejor inversión que los Gobiernos pueden hacer", explicó Pajín.

Fuente: 5/2/2007 - Mundo - El País, en: Foro Latinoamenricano de Políticas Públicas (Glade), http://www.lpp-uerj.net/olped/ci ned/