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La UDO Anzoátegui y los Intensivos, un negocio redondo y una mano negra…
Por: Pedro Pérez
Los “intensivos” son cursos vacacionales que dictan en la universidad, -una especie de semestre corto- y están dirigidos a aquellos estudiantes que deseen continuar recibiendo clases en el periodo vacacional. La diferencia entre los intensivos y los semestres regulares, además de ser aquellos de menor duración, es que se establece un número máximo de créditos (carga académica) permitidos inferior a al que se pueden cursar en los semestres ordinarios, además, se fija una cuota que debe ser cancelada por los estudiantes de acuerdo al número total de créditos a inscribir, carrera y asignaturas. Muchos estudiantes echan mano de los intensivos para tratar de acortar su tiempo de permanencia en la universidad y graduarse un poco más rápido. A veces me pregunto si lo hacen porque desean incorporarse expeditamente al campo laboral o si es que tratan de escapar lo más rápido posible de la universidad como quisieran despertar de una pesadilla análoga a las constantes y diversas situaciones incómodas que deben afrontar.
En la UDO se fijó una tasa de 17 mil bolívares por crédito para el intensivo del año 2006, en el caso de ingeniería y ciencias administrativas. Esto quiere decir que un estudiante promedio que desee cursar un par de asignaturas en este periodo (esto equivale a inscribir 6 créditos aproximadamente), debe cancelar un poco más de 100 mil bolívares. Este pago es efectuado en forma de depósito en una cuenta bancaria, cuyo número y entidad financiera son muy distintos, por cierto, a los utilizados en los semestres comunes, cosa que pese a que pueda tener cierta justificación, resulta sospechosa. Suponiendo que una sección tiene un promedio de 40 estudiantes inscritos, esto se traduciría en 4 millones de bolívares que ingresan a la universidad por sólo una sección, de los cuales cerca del 70% será para el profesor (a) que dicte la cátedra y el resto para la institución educativa. Si suponemos una cifra de 40 secciones abiertas para sólo una carrera, cerca de 50 millones de bolívares le correspondería percibir a la universidad por solamente una carrera. No hablemos de la carrera de medicina donde los ingresos de aún más descomunales.
Las autoridades de la Universidad de Oriente sacan a relucir la famosa “autonomía universitaria” cada vez que alguien se atreve a cuestionar sus manejos administrativos y en vista de ello, son renuentes de rendir cuentas claras y tratan de enmendar los entuertos administrativos presentando seudo contabilidades que estamos seguros están absolutamente alejadas de la realidad. Imagínense, si esa es la respuesta que recibe el gobierno nacional cuando le pregunta a las autoridades de la UDO qué hicieron con los recursos que le enviaron a la universidad, qué respuesta podemos esperar de las autoridades de la casa de estudios con respecto a qué hicieron con el dinero que ingresó, no de parte del gobierno, sino de los estudiantes por los intensivos. Si la universidad prácticamente se niega a que le sea supervisada y auditada la administración de los recursos provenientes del Estado, que quedará en el caso del dinero que recibe de parte de los estudiantes.
Si en la UDO el área administrativa y la mayoría de los servicios no operan durante los intensivos, entonces a dónde va a parar el dinero que recibe la universidad para los cursos vacacionales. Esto habrá que preguntárselo a las mafias gangsteriles y cuarto republicanas que hacen vida en la UDO. Habrá que preguntárselo a los proyecto de delincuentes, camaleónicos, e indefinidos de los Mano Negra, quienes caen a embuste a todo el mundo tratando a aparentar que pertenecen a la izquierda, pero sólo son afectos a quien puedan chantajear. Mano Negra, los mismos que salen de farra los fines de semana para la playa, botella cervecera en mano, usufructuando los autobuses de la UDO e insultando y retando a todo aquel que se les antoje, cual patoteros de barrio. Mano Negra, los mismos que dicen llamarse estudiantes y están presuntamente relacionados con drogas, hurtos y otras menudencias delictivas dentro de “La Casa más Alta”, como, risiblemente para mí, llaman a la UDO.
La revolución aún no ha llegado a la UDO y aún parece que falta ver pasar muchísima agua debajo, no de los puentes, sino de las alcantarillas donde parecen vivir algunos integrantes de la comunidad udista. Los carnets estudiantiles de la Universidad de Oriente tienen al reverso una frase del libertador que reza: “…Del pueblo venimos y hacia el pueblo vamos…”. Algunas autoridades administrativas udistas deberían considerar la posibilidad de colocar en sus carnets una declaratoria que diga: “…De la miseria venimos y en la riqueza ya estamos… aunque no dejemos de ser miserables…”
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